Nuestro cuerpo, nuestras palabras, nuestra mente. En su danza conjunta viven, pulsan y se expanden nuestras capacidades de aprendizaje. Hoy queremos explorar con ustedes el fascinante sendero de
Tratemos de remontarnos a nuestra infancia, a esos momentos cuando nos sentíamos abrumados por la tarea de discernir lo correcto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto. Este es un desafío considerable para un adulto, pero
Protégela como proteges el sueño de quien amas.
Diego P.