Hola querida familia Rudi, ¿alguna vez has mirado el brillo de los ojos de tu pequeño/a al adentrarse en un juego imaginativo donde lucha contra dragones, cuida de una manada de animales de peluche o prepara un festín en una cocinita? Pero, ¿sabías que la educación por el movimiento y la imagen que tus hijos/as experimentan durante estos momentos de juego es un poderoso estímulo para su pensamiento creativo?
Aprender a través de los sentidos y el movimiento
Muchos padres y maestros nos preguntamos cómo podemos fomentar y cultivar en nuestros niños un pensamiento que les permita desarrollarse como seres libres, y encontramos respuestas valiosas en los principios de la educación seguir el ritmo de cada niño, moverse con ellos, explorar con ellos. ¿Cómo podría ser eso? Imagina a tu hijo/a ayudándote en la cocina, mezclando ingredientes, probando sabores, observando el cambio de los alimentos con el calor: ese momento de cocinar juntos se convierte en una valiosa experiencia de aprendizaje, donde los sentidos y el movimiento entran en juego.
Reconectando el cuerpo y la mente
A menudo, la educación tradicional se esfuerza intensamente en cultivar la memoria y la lógica, y tiende a olvidar que nuestro cuerpo también tiene una importante función en el aprendizaje. ¿Por qué? Cuando nuestros hijos/as se sientan todo el día su cuerpo se adormece, y lo mismo puede suceder con sus ideas. La medicina escolar sugiere una visión que integra cuerpo, alma y espíritu, donde todas las partes del ser humano son igual de importantes. ¿Has observado cómo el ritmo de las palabras de una poesía hace mover los cochecitos sobre la pista o cómo se transforman bloques de construcción en caras repletas de imaginación?
Tips para un aprendizaje dinámico
Entonces, ¿cómo podemos aplicar estos conocimientos en nuestro hogar y en nuestras aulas? Aquí te dejo algunos consejos:
- Alienta el juego simbólico, deja que tus hijos/as se sumerjan en su mundo de fantasía: puedes proveerles de algunos accesorios como sombreros, telas o cajas, y déjales crear sus propias historias.
- Involucra a tus hijos/as en tareas cotidianas: déjalos/as mezclar los ingredientes durante la cena, pídeles que te ayuden a plantar flores en el jardín o pregúntales cómo solucionarían tareas sencillas de su cotidianidad.
- Recuerda que el objetivo de estas actividades no es premiar o castigar su comportamiento, sino estimular su creatividad y razonamiento.
Queridas madres y padres, cuánta sabiduría y potencial hay en nuestros pequeños y cuánto podemos aprender de ellos. Démosles la posibilidad de moverse, de crear, de imaginar, de pensar... ¡y veremos florecer sus creatividades! Finalmente, aprender es mucho más que memorizar y razonar: es vivir, experimentar, emocionarse y, sobre todo, no dejar de moverse. Así que, ¿qué tal si nos unimos a sus danzas, a sus juegos, a sus mundos y les permitimos desenvolverse a la maravillosa velocidad del aprender?
Recuerda, en RUDI estamos siempre aquí para acompañarte, para aprender juntos, y para recordarte que no estás sol/a en este camino. Si tienes preguntas, necesitas más consejos, o simplemente deseas compartir tu experiencia, no dudes en contactarnos. ¡Nos emociona aprender contigo y con tus hijos/as a través de cada paso, cada salto, cada vuelo de imaginación!